Influencia

La obra, de un realismo descarnado, impresionó a sus contemporáneos y fue reeditada continuamente a lo largo del siglo XVI, traducida a todas las lenguas cultas y continuada por otros autores (Feliciano Silva con su Segunda Celestina, 1534; Gaspar Gomez de Toledo con su Tercera parte de la tragicomedia de Celestina 1536; La tercera Celestina o Tragicomedia de Lisandro y Roselia, llamada Elicia y por otro nombre cuarta obra y tercera Celestina (Salamanca, 1542) de Sancho Muñon, 1542; Pedro Hurtado de la Vera; Juan Rodriguez, etc...), creando el llamado género celestinesco; Pedro Manuel de Urrea puso en verso el primer acto con el título de Égloga de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, así como juan Sedeño, que la versificó de forma completa.

Hay huellas celestinescas en la Comedia Hipólita y la Comedia Serafina, así como en la Comedia Florinea de JuanROdriguez Florian (1554); en la Comedia Himenea de Bartolome Torres Navarro, así como en diversas obras de Juan de la Cueva o en el escritor portugués Jorhge mFerreira de Vasconcelos; también en Égloga de Fileno y Zambardo de Juan del Encina. Pedro Calderon de la  Barca escribió una comedia, Celestina, que no se ha conservado. El influjo de La Celestina se dejó sentir de forma subterránea en la novela picaresca, y en La tía fingida y el Don Quijote de Miguel de Cervantes, así como en muchas obras del siglo XVI (por ejemplo, en La lozana andaluza de Francisco Delicado) y XVII, desde El caballero de Olmedo, El anzuelo de Fenisa, El arenal de Sevilla y El rufián Castrucho o La Dorotea de Felix Lopez de Vega a La segunda Celestina de Agustin de  Salazar y Torres. Alonso Jeronimo de Salas Barbadillo , por otra parte, escribió asimismo su novela La hija de la Celestina (Zaragoza, 1612).

 

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