Para el hombre primitivo había dos señales que evidenciaban la
separación entre vida y muerte. El movimiento y el sonido. Los ritos de vida y
muerte se desarrollan en esta doble clave. Danza y canto se funden como símbolos
de la vida. Quietud y silencio como símbolos de la muerte.
El hombre primitivo encontraba música en la naturaleza y en su
propia voz. También aprendió a valerse de rudimentarios objetos (huesos, cañas,
troncos, conchas) para producir nuevos sonidos.
Hay constancia de que hace unos 50 siglos en Sumeria ya contaban con instrumentos de percusión y cuerda (liras y arpas). Los cantos cultos eran más bien lamentaciones sobre textos poéticos.
En la prehistoria aparece la música en los rituales de caza y en
las fiestas donde, alrededor del fuego, se danzaba hasta el agotamiento. La música
está basada principalmente en ritmos y movimientos que imitan a los animales.
Los tres grupos de Educación Infantil han
preparado un teatro en
el que vemos a un grupo de hombres y mujeres primitivos que descubren el fuego y
a un grupo de animales que llenaban la tierra en esos tiempos. Luego representarán
una escena de caza y por último una danza ritual con timbales
alrededor del fuego.